We adore you, O Christ, and we bless you, because by your Cross you have redeemed the world.

Some time ago, my Pastor was sharing how he studied Greek in his undergrad seminarian years. He loved it because it allowed him to read and understand Scripture in a deeper way. One single detail that he shared has left me pondering this Gospel in a different way today. He shared that the word “believe” in the Greek language, can actually be closer to the word “trust” in English. He shared that throughout the Gospels, when Jesus asks, “Do you believe in me?” a closer translation might be that Jesus is asking, “Do you trust me?”

In our First Reading today, I feel for the Israelites as they moan and groan throughout their journey. They’re tired and starting to doubt, asking the question “why?”. In this moment of despair, it’s obvious they were losing trust in God. They did not trust in where they were being led and were full of complaints… If we’re honest, we’ve all been there. We’ve all hit the human points where we ask God why and our “patience is worn out by the journey”, just like theirs was.

God punishes them for their sins, but his anger does not last. He offers them the bronze serpent, mounted on a pole, and whenever anyone who had been bitten by a serpent looked at it, he lived. The Responsorial Psalm states that God is merciful, forgave their sin, and did not destroy them. He often turns back his anger and does not let his wrath be roused. Do not forget the works of the Lord!

Jesus states in the Gospel today that “just as Moses lifted up the serpent in the desert, so must the Son of Man be lifted up, so that everyone who believes in Him may have eternal life.” Yes, Jesus is the Incarnation, God made Man. Our human condition is lifted up because of this. We, as human beings, are loved so radically that God gave up His only Son, so that “everyone who believes in him might not perish, but might have eternal life.” This is stated two times in today’s Gospel message. I would like you to change the word to trust… So that everyone who trusts in Him might have eternal life. The Israelites were losing their trust in the trenches of the journey. The loss of trust is the start of sin. 

May we not only believe, but trust deeper in our Lord. In the ways that seem unclear and challenging. In the parched and hungry moments of our journey, may we entrust our entire lives to Him and to His will. What does trusting the Lord look like for you? Where can you grow in trusting Him? Personally, this is where the Lord is calling me to grow and I hope in some way He is calling you to a deeper trust too.


Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, que por tu santa Cruz has redimido al mundo.

Hace tiempo, mi pastor estaba compartiendo cómo estudió griego en sus años como estudiante universitario. Le encantaba porque le permitía leer y comprender las Escrituras de una manera más profunda. Un solo detalle que compartió me ha dejado reflexionando sobre este Evangelio de una manera diferente. Compartió que la palabra “creer” en el idioma griego, en realidad puede estar más cerca de la palabra “confiar”. Compartió eso a lo largo de los Evangelios, cuando Jesús pregunta: “¿Crees en mí?” una traducción más cercana podría ser que Jesús está preguntando: “¿Confías en mí?”

En nuestra Primera Lectura de hoy, siento pena por los israelitas mientras gimen y se quejan a lo largo de su viaje. Están cansados ​​y comienzan a dudar, haciendo la pregunta “¿por qué?”. En este momento de desesperación, es obvio que estaban perdiendo la confianza en Dios. No confiaban dónde los estaba llevando y estaban llenos de quejas. Si somos honestos, todos hemos pasado por eso. Todos hemos llegado a tal punto que le preguntamos a Dios por qué y nos impacientamos igual que ellos.

Dios los castiga por sus pecados, pero su ira no dura. Les ofrece la serpiente de bronce, montada en un asta, y cuando cualquiera que había sido mordido por una serpiente la miraba, vivía. El Salmo Responsorial afirma que Dios es misericordioso, perdonó sus pecados y no los destruyó. A menudo aparta su ira y no deja que su ira se despierte. ¡No olvides las obras del Señor!

Jesús afirma en el Evangelio de hoy que “Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna.” Sí, Jesús es la Encarnación, Dios hecho Hombre. Nuestra condición humana se eleva por esto. Nosotros, como seres humanos, somos amados tan radicalmente que Dios entregó a su Hijo único, para que “para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.” Esto se afirma dos veces en el mensaje del Evangelio de hoy. Quisiera que cambiaras la palabra por confiar… Para que todo aquel que confíe en El tenga vida eterna. Los israelitas estaban perdiendo su confianza en las trincheras del viaje. La pérdida de confianza es el comienzo del pecado.

Que no solo creamos, sino que confiemos más profundamente en nuestro Señor. En las formas que parecen poco claras y desafiantes. En los momentos de sed y hambre en nuestro camino, que confiemos toda nuestra vida a Él y a Su voluntad. ¿Cómo es confiar en el Señor para ti? ¿Dónde puedes crecer en la confianza en Él? Personalmente, aquí es donde el Señor me está llamando a crecer y espero que de alguna manera te esté llamando a ti también a una confianza más profunda.

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This reflection was reposted from Diocesan archives. Author: Briana David

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